Recaí, queridos lectores.
Y nunca me sentí mejor, y peor a la vez conmigo misma. Empiezo a sentirme mejor, conforme voy perdiendo peso, y peor, por acordarme de lo que he llegado a comer, sin preocuparme. ¡Qué de burradas!

Lo más importante, es que no estoy sola. Ya no.

Tengo una amiga,  una ayuda a no defallecer, para no dejar mi sueño a medias.

Gracias.